Tiendas de Barrio: pilares de la Seguridad alimentaria en Colombia

En medio de las transformaciones económicas y los desafíos sociales que enfrenta Colombia, las tiendas de barrio siguen cumpliendo un rol fundamental: garantizar el acceso a productos básicos para miles de familias, especialmente en sectores populares y rurales.

A pesar del auge de las grandes superficies y las plataformas digitales, estos pequeños establecimientos han demostrado ser esenciales en el abastecimiento diario, ofreciendo alimentos frescos, productos de primera necesidad y artículos de consumo inmediato a precios accesibles y cerca de los hogares.

“Las tiendas de barrio son la primera línea de defensa contra la inseguridad alimentaria. Muchas comunidades dependen exclusivamente de estos negocios para acceder a alimentos, sobre todo en zonas donde no llegan las grandes cadenas”, explicó Ana María Gutiérrez, especialista en economía popular de la Universidad Nacional.

Acceso, confianza y cercanía

La facilidad de acceso, los horarios extendidos y la relación de confianza que construyen con sus clientes son factores que han consolidado a las tiendas como centros de abastecimiento vitales. Durante la pandemia, su importancia quedó aún más en evidencia, cuando las restricciones de movilidad hicieron que las personas dependieran de los comercios cercanos para sus necesidades básicas.

En barrios de Neiva, como La Gaitana y Santa Isabel, las tiendas siguen siendo el corazón de la comunidad. “Aquí conseguimos todo lo que necesitamos para el día a día, y además nos fían cuando estamos cortos de dinero. En el supermercado eso no pasa”, cuenta doña Carmen Rojas, vecina de la comuna Seis.

Impacto de la inflación

Sin embargo, los tenderos no están exentos de las dificultades. La inflación de alimentos y los nuevos impuestos, como el gravamen a productos ultraprocesados, han obligado a ajustar precios, lo que impacta tanto a comerciantes como a consumidores.

“Cada semana recibimos productos más caros. Intentamos mantener los precios bajos, pero no siempre se puede. Aun así, la gente sigue prefiriendo comprar aquí por la confianza y porque encuentran lo necesario sin tener que gastar en transporte”, afirmó José Muñoz, tendero del barrio Altico.

Apoyo necesario para su sostenimiento

Expertos y líderes del sector señalan que, para fortalecer el papel de las tiendas de barrio en la seguridad alimentaria, es clave ofrecerles apoyo mediante programas de financiación, capacitación en gestión de negocios, acceso a canales de distribución competitivos y políticas públicas que reconozcan su papel social.

Organizaciones como Fenaltiendas y la Confederación Colombiana de Comerciantes (Confecoop) han pedido al gobierno que impulse estrategias específicas para proteger y fortalecer este modelo de comercio, vital para el tejido social y económico del país.

En un contexto de crisis económica, cambio de hábitos de consumo y transformación del mercado, las tiendas de barrio no solo resisten, sino que reafirman su papel como garantes de acceso a la alimentación, un derecho fundamental que necesita ser protegido y fortalecido.

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