Cuidado con el fraude: Detecta billetes falsos y estafas comunes
En medio del movimiento diario de las tiendas, donde se reciben billetes, monedas, transferencias y pagos en efectivo todo el día, los tenderos están expuestos a uno de los riesgos más silenciosos, el fraude. Billetes falsos, pagos digitales falsificados y estafas disfrazadas de clientes apurados son cada vez más comunes y estar alerta puede hacer la diferencia entre una jornada tranquila y una pérdida dolorosa.
Uno de los fraudes más frecuentes es el uso de billetes falsos. Los estafadores suelen aprovechar momentos de alto flujo o distracción para pagar con billetes falsos. Para evitarlos, es fundamental aprender a reconocer las señales, tocar, mirar y girar. El billete original tiene una textura particular, relieves, marcas de agua, hilos de seguridad y cambia de color al moverlo. Muchos tenderos ya cuentan con lapiceros o lámparas detectoras, pero nada reemplaza el conocimiento y la atención.
Otra modalidad que se ha vuelto común es la del «pago digital falso», en la que el cliente muestra una supuesta transferencia o QR pagado sin que el dinero llegue realmente. Algunos incluso editan capturas de pantalla. La recomendación es clara, nunca entregar productos hasta verificar directamente en la app o mensaje de texto del banco que el dinero entró. Tomarse unos segundos para confirmar puede salvar el día.
También están los «cambiazos»: personas que piden cambio para billetes grandes o hacen varias transacciones seguidas con la intención de confundir al tendero y quedarse con más dinero del debido. Para prevenir esto, es importante no perder el hilo de lo que se está haciendo, mantener el orden en el efectivo y si es posible, atender de uno en uno, especialmente cuando hay movimientos grandes.
Hay que estar atentos incluso a los proveedores desconocidos o promociones falsas. Algunas personas se hacen pasar por vendedores mayoristas, ofrecen precios bajos para obtener pedidos grandes por adelantado y luego desaparecen sin entregar mercancía. Antes de hacer negocios, verifica su reputación o pide referencias a otros tenderos del barrio.
Estar informado y mantener la calma ante situaciones sospechosas es clave. No se trata de desconfiar de todo el mundo, sino de actuar con precaución, sobre todo cuando hay dinero de por medio. La tienda es el sustento del hogar y cuidarla es también proteger a la familia.



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