El surtido básico que da vida a las tiendas y los hogares de Colombia
En la cotidianidad de cualquier barrio colombiano la tienda de la esquina es un espacio de confianza y el primer recurso al que acuden las familias cuando falta algo en casa. Allí, entre estanterías modestas y vitrinas llenas de productos, se encuentran los elementos que resuelven el día a día. Pero ¿Cuáles son esos productos que no pueden faltar y que sin falta los vecinos compran casi a diario?
Los alimentos básicos encabezan la lista. Arroz, azúcar, aceite, sal, pastas y huevos son compras frecuentes, muchas veces en pequeñas cantidades, según la necesidad del momento. En barrios populares, es común escuchar frases como “deme quinientos de arepas” o “fíeme cuatro huevos”, lo que refleja tanto el hábito de compra al menudeo como la cercanía entre el tendero y sus clientes. Estos productos son fundamentales en la mayoría de los hogares y constituyen la base de las comidas diarias.
Los productos de panadería también tienen alta rotación. El pan, las galletas, los ponqués y las tostadas forman parte de los desayunos o las meriendas, especialmente en hogares con niños. Es común ver a los vecinos pasar en la mañana por una bolsa de pan para acompañar su café. En ese sentido, la tienda se convierte también en un pequeño espacio de cafetería improvisada.
Otros artículos que no pueden faltar son los productos de aseo personal y del hogar. Jabón de baño, crema dental, detergente y papel higiénico son compras constantes, muchas veces adquiridas en presentaciones pequeñas que se ajustan al presupuesto familiar. En momentos de urgencia, la tienda de barrio siempre tiene lo básico a la mano. Las gaseosas, jugos, cervezas, paquetes y dulces también forman parte del consumo cotidiano, especialmente en las tardes o fines de semana, cuando la gente busca compartir o refrescarse. Aunque estos productos no son de primera necesidad, su presencia en la tienda es casi obligatoria porque generan ingresos constantes y son parte del gusto popular.
En resumen, los productos más comunes que se venden en una tienda de barrio reflejan la vida diaria de quienes la rodean. Son compras pequeñas, muchas veces fiadas, pero que suman una gran importancia tanto para el tendero como para la economía familiar, por eso el papel de las tiendas sigue siendo vital en cada rincón del país.



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