La importancia de mantener frescos los productos en la tienda

En las tiendas, mantener frescos los productos es una necesidad y los tenderos lo saben. El éxito de sus negocios depende en gran parte de la calidad de lo que ofrecen, especialmente cuando se trata de alimentos perecederos como frutas, verduras, lácteos o pan. Muchos han aprendido que cuidar cada detalle puede hacer la diferencia entre vender bien o perder dinero.

Una de las claves más importantes es la ubicación de los productos dentro de la tienda. No todo se puede poner en cualquier parte. Los alimentos frescos necesitan buena ventilación y sombra. Las frutas y verduras no deben estar pegadas a las paredes calientes ni recibir sol directo por las ventanas. La forma de comprar también influye, algunos caen en la trampa de traer grandes cantidades aprovechando una oferta, pero el resultado suele ser que parte del producto se daña antes de venderse.

Tenderos como doña Maritza en el barrio La Gaitana, prefieren hacer compras pequeñas pero frecuentes. Ella va dos veces por semana a Surabastos, donde conoce a los vendedores, revisa la mercancía y elige solo lo que sabe que va a rotar rápido en su tienda. “Es mejor traer poquito pero fresco, así no se pierde nada”, afirma.

El contacto con los clientes también es una fuente de información valiosa. A veces, un vecino comenta que el pan llegó un poco seco o que la fruta tenía daños. En lugar de molestarse, los tenderos atentos lo toman como una señal para revisar sus procesos, esa escucha activa es parte del oficio y fortalece la confianza con la comunidad.

Mantener los productos frescos no depende de tener grandes equipos o vitrinas modernas. Depende del cuidado diario, del compromiso y del amor por el oficio. Cada tendero que revisa su mercancía, que organiza bien sus estantes, que evita acumular lo que no se vende, está asegurando no solo su inversión, sino también la fidelidad de su clientela.

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