Lugares clave de la economía de las tiendas de barrio en Neiva

Surabastos y Mercaneiva como puntos neurálgicos donde inicia el movimiento comercial de cientos de tenderos cada día.

A las 4 de la mañana, mientras la ciudad aún duerme, hay movimiento en dos de los puntos neurálgicos del comercio en Neiva: Surabastos y Mercaneiva. Son decenas de camiones descargando alimentos como bultos de papa, cajas de plátano, huevos, frutas, carnes, verduras y productos de aseo. Allí inicia una cadena que recorre las calles hasta llegar a cada tienda de barrio, esas pequeñas economías locales que sostienen miles de familias en la capital huilense.

“Este es el centro del negocio para nosotros los tenderos” afirma Doña Martha Sánchez, quien lleva más de 10 años comprando en Surabastos para surtir su tienda en el barrio Virgilio Barco. “Uno sabe a quién le compra, negocia mejor y conoce el producto”, añade.

Surabastos es considerado la principal central de abastos agroalimentario del sur colombiano. Desde aquí se distribuyen productos que vienen de agricultores Huilenses y de otras regiones del país surtiendo a departamentos como Huila, Caquetá, Cauca, Putumayo y Tolima. A pocos kilómetros, en Mercaneiva, el ambiente es similar enfocado hacia productos de consumo diario, empacados y de supermercado.

“Yo vengo dos veces por semana a Mercaneiva por los precios y la variedad”, explica Don Guillermo Roa, tendero del barrio La Gaitana. Para él, la cercanía con los distribuidores no solo facilita el negocio, sino que permite una relación más directa y humana. “También tengo a un señor que me hace los acarreos y me lleva todo el mercadito hasta la tienda, todo es una cadena” señala.

Ambos lugares representan un sistema de intercambio dinámico, donde convergen campesinos, mayoristas, distribuidores, comerciantes y compradores. “Surabastos no es solo un lugar de mercado, es un medidor de la economía regional”, explica Camilo Casallas, economista. “Si los productos suben acá, se siente en toda la cadena de comercialización y eso impacta al tendero y al consumidor final.”

Además del rol económico, estos espacios también cumplen una función social, son lugares de encuentro, de conversación y de historias compartidas. Allí se intercambian no solo productos, sino también saberes que han sido históricamente esenciales para las tiendas. Los tenderos de Neiva conocen bien la ruta, madrugar, negociar, cargar y volver a la tienda para abrir a tiempo, esa rutina empieza en estos lugares clave de abastecimiento donde el bullicio de la economía popular comienza mucho antes de que salga el sol.

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