El jabón Rey como producto de limpieza y agüeros de las tiendas en Colombia

En muchas casas colombianas no falta un jabón Rey, este producto ha acompañado generaciones enteras no solo como herramienta de limpieza, sino como un símbolo cargado de tradición, fe popular y hasta creencias mágicas. Para muchas abuelas, el jabón Rey no es solo para lavar la ropa, es un protector del hogar, un amuleto contra las malas energías y un infaltable en los rituales caseros que se hacen con fe, pero también con sabiduría.

Desde tiempos atrás, este jabón ha tenido un lugar especial en los agüeros colombianos. Algunas personas lo colocan detrás de la puerta para alejar malas vibras, otras lo usan en baños para limpiar el cuerpo de envidias o cansancio energético. Hay quienes lo frotan en las manos antes de salir a la calle, como una especie de escudo contra la mala suerte y en muchos hogares, todavía se sigue la costumbre de barrer con agua de jabón Rey para limpiar el ambiente.

Lo curioso y poderoso de esta historia es que el jabón Rey no se vende en grandes cadenas ni supermercados de lujo. Las primeras en ofrecerlo y aún hoy las que lo sostienen como producto estrella, son las tiendas de barrio. Ahí, junto a las velas, los fósforos y las bolsas de leche, siempre hay una barra azul que no solo limpia la ropa, sino que también transmite recuerdos y tradiciones. Es común ver a las clientas mayores pidiendo “el jabón azul”, sin siquiera mencionar la marca, como si ya fuera parte de la familia.

Más allá de sus usos llenos de agüeros, no hay que olvidar su eficacia práctica, quita manchas difíciles y es rendidor. Por eso, el jabón Rey sigue siendo una joya escondida en las tiendas de barrio y un producto que recuerda lo fraternal de lo tradicional.

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