Autocuidado del tendero: Prevenir el agotamiento también es parte del trabajo

Ser tendero no es una tarea sencilla, implica largas jornadas de pie, atención constante a los clientes, manejo de dinero, control del inventario y en muchas ocasiones trabajar solo. Por eso, más allá de las medidas de seguridad física para proteger la tienda, es fundamental que quienes la atienden también piensen en su bienestar personal. Prevenir el agotamiento físico y mental no solo mejora la calidad de vida, también permite tener una mejor relación con los clientes y tomar decisiones más acertadas.

Uno de los primeros pasos es reconocer la importancia de las pausas activas. Así como se cuida la estantería o la caja registradora, también se debe cuidar el cuerpo. Hacer estiramientos suaves cada dos horas, mover los hombros, el cuello y las piernas, ayuda a evitar dolores musculares y mejora la circulación. Incluso cerrar los ojos por unos segundos y respirar profundo puede ayudar a reducir el estrés del día a día.

La hidratación también es clave, muchas veces en medio del trajín se olvida tomar agua. Tener una botella cerca del mostrador y beber constantemente evita dolores de cabeza, cansancio y problemas digestivos. Lo mismo ocurre con la alimentación, comer bien y a las horas indicadas es fundamental. Un tendero que solo toma café durante todo el día no rinde igual que quien hace pausas para alimentarse como debe ser.

Finalmente, no hay que subestimar el impacto del estrés. Llevar una tienda puede generar preocupaciones económicas, cansancio emocional o frustraciones con clientes difíciles. Por eso, es importante hablar con alguien de confianza, compartir lo que se siente, buscar momentos de esparcimiento fuera del horario de trabajo y si es necesario consultar a un profesional, la salud mental también es parte del negocio. Cuidar de ti también es cuidar de tu tienda, un tendero saludable es un tendero que puede seguir creciendo, sirviendo a su comunidad y disfrutando del fruto de su esfuerzo diario.

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