Infusiones de la abuela para dolores comunes

En muchos hogares colombianos cuando alguien se queja de un dolor de estómago, un resfriado o una noche de insomnio, la respuesta no es una pastilla sino una taza caliente. Las abuelas, con su conocimiento ancestral, saben que las plantas medicinales pueden aliviar muchos males cotidianos y preparan infusiones que más allá de calmar el cuerpo, reconfortan el alma.

Una de las más comunes es la infusión de manzanilla, usada para aliviar los cólicos, calmar los nervios o ayudar a conciliar el sueño. Basta con hervir un puñado de flores secas en agua caliente y dejar reposar unos minutos para que la magia comience a hacer efecto. Cuando el problema es la tos o el dolor de garganta, el remedio casero consiste en hervir rodajas de jengibre, añadir miel pura y unas gotas de limón, una bebida fuerte pero reconfortante que las abuelas ofrecen.

El toronjil, con su aroma delicado es la planta preferida para quienes sufren de ansiedad o no pueden dormir y se prepara en las noches acobijándose bien para no recibir sereno. Para los cólicos menstruales, muchas abuelas recomiendan a la ruda, una planta de sabor amargo pero de grandes propiedades y si alguien tiene náuseas o el estómago revuelto, la solución es una infusión de hierbabuena, que además de aliviar, deja una sensación de frescura muy agradable.

Estas infusiones, que hoy algunos llaman “remedios de la abuela”, no solo curan dolencias menores, sino que refuerzan los vínculos entre generaciones. Sentarse a tomar una infusión caliente es también una forma de escuchar historias, recibir consejos y compartir cuidados. En cada remedio casero hay cariño, experiencia y un saber que sigue vivo en las cocinas y tiendas de barrio que resisten al olvido.

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