Cáscara de papa para cuidar la piel
A veces, los mejores secretos de belleza están justo en nuestra cocina, la cáscara de papa, ese ingrediente que casi siempre va directo al basurero, guarda propiedades que muchas abuelas han aprovechado durante generaciones para cuidar la piel, especialmente el rostro. En tiempos en que la cosmética natural cobra fuerza, esta tradición vuelve con más vigencia que nunca.
La papa contiene antioxidantes, almidón y enzimas que ayudan a hidratar, desinflamar y dar luminosidad a la piel. Aunque el tubérculo en sí es conocido por sus beneficios, pocos saben que la cáscara concentra muchos de esos nutrientes. Aplicarla directamente sobre el rostro puede ayudar a reducir las ojeras, calmar irritaciones leves y mejorar el tono de la piel.
Si tuviste una jornada larga de trabajo en tu tienda basta con colocar las cáscaras de papa, previamente enfriadas en la nevera, sobre las ojeras durante 15 minutos. El frío natural y las propiedades del almidón generan un efecto calmante, ideal para desinflamar y dar un aspecto de más descansado. Otra forma tradicional de uso es frotar suavemente el lado interno de la cáscara sobre manchas leves o zonas resecas del rostro dejando actuar unos minutos antes de enjuagar.
Como todo consejo de la abuela, este no reemplaza tratamientos médicos si se trata de afecciones serias, pero sí ofrece una opción económica, accesible y natural para el cuidado diario. Además, promueve la reutilización de residuos orgánicos, una práctica amigable con el medioambiente que bien pueden adoptar los tenderos también en sus hogares.



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