Movilizaciones y comercio: El impacto silencioso en la economía local

Las movilizaciones sociales, aunque necesarias para la expresión ciudadana y la exigencia de derechos, también tienen efectos colaterales que golpean con fuerza a ciertos sectores de la economía. En Neiva y el Huila, el comercio, especialmente el de pequeñas y medianas empresas, se ha visto seriamente afectado por las jornadas de protestas que han tenido lugar en los últimos años.

Según comerciantes locales, un solo día de marchas puede reducir las ventas entre un 41 % y un 60 %, dependiendo del sector. La razón principal radica en el cierre de vías, la baja afluencia de clientes por temor a disturbios y la decisión de muchos negocios de no abrir durante estas jornadas. Esto representa un golpe duro para una economía regional debilitada por otros factores como la pandemia, la inflación y la falta de inversión.

En Neiva, la situación ha sido particularmente compleja. A pesar de que diciembre, históricamente uno de los mejores meses para el comercio, trae algo de alivio, no es suficiente para compensar las pérdidas acumuladas. Muchos establecimientos no logran sobrevivir y cierran sus puertas, mientras que otros han tenido que detener planes de expansión, remodelación o contratación de personal ante un panorama incierto.

La afectación es mayor en sectores como el comercio al por menor, alimentos, ropa y servicios, donde el flujo constante de personas es esencial para el sostenimiento diario. La estabilidad de los negocios se ha visto comprometida no solo por la caída en ventas, sino por la falta de políticas que acompañen a estos sectores en tiempos de tensión social.

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