Tenderos de Neiva buscan nuevas alternativas para mantenerse a flote ante el impacto del impuesto saludable

Los tenderos de Neiva se enfrentan a nuevos retos debido a la implementación del impuesto saludable, una medida que afecta directamente la venta de productos ultraprocesados. Este gravamen, que tiene como objetivo gravar las bebidas azucaradas y alimentos con altos niveles de azúcares, sodio o grasas saturadas, ha generado preocupación en el gremio, pero también ha abierto un espacio para la innovación y la búsqueda de alternativas.

El impuesto saludable, que comenzará a aplicarse con una tarifa del 15% en 2024, incrementará en cinco puntos porcentuales anualmente hasta llegar al 25% en 2025. Aunque este cambio fue diseñado para proteger la salud pública, ha tenido un impacto considerable en los tenderos de barrio, quienes se han visto obligados a ajustar su inventario debido a la disminución en la demanda de productos afectados por el aumento de precios.

Luis Gabriel Marín, representante de la cooperativa Coomultiendas de Neiva, subraya que, aunque los tenderos puedan enfrentar pérdidas al quedarse con productos no vendidos, la situación no es generalizada. Según Marín, cada tienda tiene su propio perfil de ventas y sabe qué productos pueden generar ganancias. “Es cierto que algunos productos se quedan en las estanterías debido a la baja venta, pero esto depende de la ubicación y el conocimiento del mercado de cada tendero”, afirmó.

Además de los ajustes de inventario, los productores están comenzando a reformular los productos ultraprocesados para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. Muchos buscan alternativas más saludables que no caigan bajo la categoría de ultraprocesados, lo que podría aliviar parcialmente el impacto del impuesto.

Carlos Enrique Motta Galindo, líder de la economía popular y miembro de Coomultiendas, hizo un llamado a la unidad del gremio para enfrentar esta crisis. Según Motta, los tenderos necesitan adaptarse a los cambios fiscales y de mercado mediante capacitaciones que les permitan tomar decisiones informadas sobre sus productos y precios. “La educación sobre estos temas va muy lento en comparación con los rápidos incrementos en impuestos, lo que pone en riesgo la estabilidad de los negocios”, explicó.

Por otro lado, destacó la importancia de contar con estrategias que permitan a los tenderos mantener su competitividad, como el fortalecimiento de los lazos con productores locales y el aprovechamiento de los productos autóctonos, que podrían ser una opción para atraer a los consumidores.

Además del impuesto saludable, la competencia con grandes cadenas de supermercados como D1, Ara e Ísimo está afectando la rentabilidad de los tenderos. En palabras de Motta, las tiendas de barrio deben reinventarse para poder competir en el mercado local y convertirse en puntos de distribución de productos regionales. «Si no nos unimos y apostamos por nuestros productos locales, podemos terminar con un 12.5% de tiendas cerradas a finales de 2024», afirmó.

A pesar de los retos, algunos ven en el impuesto saludable una oportunidad para promover productos locales más saludables y fortalecer la economía popular. Jorge Andrés Géchem, exdiputado del Huila, señaló que este gravamen también puede servir para visibilizar productos regionales que podrían ocupar el espacio dejado por los productos ultraprocesados. “Los productos elaborados a nivel regional pueden ser una alternativa viable para los tenderos si se logra una adecuada articulación y apoyo”, argumentó.

El futuro de los tenderos en Neiva dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado. A través de la diversificación de productos, la capacitación continua y la colaboración con productores locales, los tenderos pueden encontrar alternativas viables para mantenerse competitivos. Sin embargo, también es crucial que las políticas públicas sigan respaldando a este sector y les brinden las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos de manera efectiva.

En este proceso, el diálogo y la unidad entre los tenderos serán fundamentales para evitar que esta crisis los lleve a la quiebra y, en cambio, se conviertan en un motor de la economía local.

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