¿Cómo mantener los granos sin gorgojos en la tienda y en casa?
En Neiva y muchas regiones del país, los granos como el arroz, los fríjoles y las lentejas son parte fundamental de la canasta familiar. Sin embargo, uno de los problemas más comunes en tiendas y hogares es la aparición de gorgojos, esos pequeños insectos que dañan el producto y espantan a los clientes. La buena noticia es que, con algunos cuidados es posible mantener los granos frescos y libres de plagas por más tiempo.
Uno de los trucos más antiguos y efectivos, recomendado por tenderos y abuelas, es el uso de hojas de laurel. Estas hojas tienen un aroma natural que actúa como repelente para los gorgojos y solo basta con poner unas cuantas dentro del recipiente donde se almacenan los granos. Otro aliado casero es el ajo seco, un par de dientes dentro del costal o tarro ayudan a mantener alejados los insectos sin alterar el sabor del alimento.
En las tiendas, es clave evitar dejar los granos en costales abiertos por muchos días. La exposición al aire, el calor y la humedad acelera el deterioro, lo mejor es trasladar los granos a las estanterías limpias o cubrir bien los bultos con plásticos gruesos, especialmente si el establecimiento tiene corrientes de aire caliente o mucha entrada de luz solar. También es recomendable levantar los costales del piso para que no absorban humedad y limpiar regularmente los estantes o canecas donde se almacenan.
En casa, lo más práctico es usar frascos de vidrio o plástico hermético, que no solo conservan mejor el producto, sino que evitan la entrada de insectos. Si se compran grandes cantidades, se pueden dividir en porciones y guardar algunas en la nevera o el congelador por unos días antes de almacenarlas en la despensa. Esto ayuda a eliminar posibles huevecillos que vengan desde el empaque.
La limpieza también es parte de la prevención, revisar los granos antes de almacenarlos, desechar los que estén rotos o con manchas y mantener seco y limpio el lugar donde se guardan, evita que los gorgojos se instalen. Además, rotar los productos y consumir primero lo que lleva más tiempo guardado es una buena práctica tanto para tenderos como para hogares.



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