La importancia de fiar… pero con control

Fiar en la tienda de barrio es una tradición que forma parte de la vida cotidiana en Colombia, es un acto de confianza, una muestra de solidaridad entre vecinos y una forma de sostener economías familiares que muchas veces no alcanzan para pagar de contado. Pero, aunque fiar es un gesto noble, también puede convertirse en un dolor de cabeza si no se lleva con orden y precaución.

La tienda no solo es un negocio, también es el sustento de muchas familias, por eso es fundamental que el tendero sepa manejar los créditos con inteligencia. No se trata de cerrar la puerta a quienes necesitan ayuda, sino de establecer límites claros. “Yo fío, claro que sí, pero tengo mi cuadernito donde anoto todo, el nombre, la fecha y cuánto me deben. Sin eso, uno se enreda y termina perdiendo”, cuenta Don Carlos, tendero del barrio Calixto en Neiva.

Un error común es fiar sin llevar un control, cuando no se anotan las deudas o se hace de manera informal, el tendero corre el riesgo de olvidar montos, plazos o incluso a quién le fió. Esa falta de registro puede generar pérdidas importantes al cierre del mes. Además, mantener una contabilidad organizada no solo protege al tendero, sino que también le permite identificar a los clientes cumplidos y ofrecerles mejores condiciones.

También es clave poner límites, fijar un tope de crédito por cliente, definir fechas de pago y si es necesario, cortar el crédito cuando no hay cumplimiento. Fiar, en definitiva, es una herramienta que fortalece los lazos comunitarios, pero debe manejarse con responsabilidad, con control, registro y criterio para que así el tendero pueda seguir siendo ese apoyo que muchas familias necesitan, sin que su propio sustento se vea afectado.

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