Evite la contaminación cruzada en alimentos a la hora de empacar
La seguridad alimentaria no es solo responsabilidad de los grandes supermercados o restaurantes. En las tiendas de barrio, donde a diario se empacan productos para cientos de familias, también es fundamental prevenir los riesgos asociados a la contaminación cruzada. Esta ocurre cuando bacterias o microorganismos pasan de un alimento a otro, especialmente cuando se mezclan productos crudos con alimentos ya listos para el consumo.
Uno de los errores más comunes en tiendas pequeñas es empacar en la misma bolsa productos como pollo o carne junto a pan, frutas, verduras o lácteos listos para comer. Esta práctica, aunque parezca inofensiva, puede ser peligrosa para la salud, ya que las carnes crudas pueden contener bacterias como la salmonela o la E. coli. Estas, al entrar en contacto con alimentos que no se cocinan antes de consumir pueden provocar enfermedades graves.
La mejor manera de evitar estos riesgos es empacar por separado los alimentos crudos y los productos listos para el consumo. Tener bolsas diferentes, usar papel o separadores plásticos, y organizar las entregas con criterio higiénico son medidas sencillas que cuidan de todos. Además, es fundamental mantener limpias las superficies donde se manipulan y empacan los productos. Mesas, cuchillos, bandejas y balanzas deben desinfectarse con frecuencia, sobre todo después de manipular productos de origen animal.
Otra recomendación importante es lavarse bien las manos entre cada preparación o usar guantes en caso de manipular diferentes tipos de alimentos. Esto no solo demuestra responsabilidad y cuidado, sino que genera confianza en los clientes, quienes valoran cuando una tienda no solo vende, sino que también cuida. Prevenir la contaminación cruzada no requiere grandes inversiones. Con orden, higiene y atención al detalle, se puede proteger la salud de la comunidad, reducir desperdicios y elevar el estándar de calidad del negocio.



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