Importancia de capacitar a los tenderos y volver competitivas las tiendas de barrio

En una economía tan dominada por lo digital, las tiendas de barrio se mantienen como pilares de cercanía, abastecimiento y dinamismo económico en los territorios. Sin embargo, su permanencia y competitividad dependen cada vez más de una transformación radicada en capacitar a los tenderos como una necesidad urgente y estratégica.

Uno de los pilares de esta capacitación radica en el conocimiento profundo del producto. Un tendero que entiende las características y beneficios del inventario que maneja está mejor preparado para brindar recomendaciones personalizadas a sus clientes. Esta experiencia de compra positiva no solo fideliza consumidores, sino que posiciona a la tienda como un espacio de confianza y asesoría, algo que difícilmente ofrecen las grandes cadenas.

Además, la educación financiera se ha convertido en un componente fundamental para garantizar la sostenibilidad de estos pequeños negocios. Controlar gastos, evitar problemas de liquidez, manejar inventarios, negociar con proveedores y aplicar estrategias de promociones requiere conocimientos específicos que no siempre están al alcance de quienes heredan o abren una tienda. La capacitación en esta área puede marcar la diferencia entre un negocio informal y uno con proyección de crecimiento.

Las nuevas tecnologías también juegan un papel crucial. Desde sistemas básicos de inventario hasta aplicaciones para recibir pagos electrónicos o hacer pedidos de manera digital, el uso de herramientas tecnológicas no solo mejora la operatividad, sino que transforma la experiencia del cliente y amplía el alcance del negocio. Un tendero capacitado digitalmente puede innovar en la forma en que gestiona su tienda y se relaciona con su comunidad.

En este camino, organizaciones como Fundes Colombia han sido pioneras en procesos de formación empresarial enfocados en el canal tradicional. Sus programas, que ya han beneficiado a más de 13.000 tiendas en el país, no solo fortalecen competencias técnicas y administrativas, sino que generan un impacto profundo en la manera en que los tenderos comprenden su rol y proyectan su negocio. Además, Fundes promueve espacios de encuentro con empresas del sector de consumo masivo para construir puentes entre grandes actores y pequeños comerciantes.

La experiencia demuestra que capacitar a los tenderos genera un efecto multiplicador ya que mejora la competitividad de sus negocios, dignifica su labor, dinamiza la economía local y fortalece el canal tradicional frente a los desafíos de la modernidad. Sin embargo, es necesario romper con la idea de que estos comerciantes deben seguir siendo improvisados o informales. Profesionalizar el oficio del tendero es reconocer su valor estratégico dentro del ecosistema económico del país.

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